Playas Vírgenes en Setúbal
Las playas vírgenes de Setúbal son las que requieren esfuerzo para llegar: caminos sin asfaltar, accesos por sendero o la necesidad de madrugar antes de que aparezcan los autobuses turísticos. Son playas donde no hay chiringuitos, ni tumbonas, ni socorristas. Solo arena, acantilados y el sonido del Atlántico.
Dentro del Parque Natural, acceso por una carretera sinuosa que desalienta a los visitantes casuales. La playa queda resguardada entre acantilados de calcita blanca que caen directamente al mar. Sin servicios, sin urbanización. El agua es cristalina y en verano permanece sorprendentemente tranquila incluso en agosto.
Praia do Portinho da Arrábida
Al sur de la bahía de Setúbal, tras pasar por Galacho. Acceso complicado por pista forestal y un último tramo a pie entre pinos y matorrales. Arena blanca, agua limpia, sin un solo servicio. Los locales la llaman «la playa de los que saben».
Praia da Figueirinha — Península de Tróia
En la costa atlántica de la península, lejos del núcleo turístico de Tróia. Acceso por camino de tierra a través de dunas y pinar. Playa larga, poco concurrida, con mareas que descubren fondos de arena limpia. Protegida naturalmente por su lejanía del aparcamiento principal.
Praia do Galápos — Setúbal
Entre Setúbal y la Arrábida, acceso por sendero desde el puerto pesquero. Playa pequeña pero salvaje, rodeada de acantilados bajos. Los surfistas la conocen bien; los turistas de crucero nunca la descubren. Sin servicios, sin hamacas, solo olas y roca.
Praia da Comporta — Alcácer do Sal
Al norte de Setúbal, en el estuario del Sado. Una de las pocas playas de río-delta donde el agua dulce y salada se mezclan creando un ecosistema único. Acceso por pista entre arrozales y salinas. Playa extensa, poco visitada, con vistas a las lagunas interiores en lugar del horizonte abierto.























